El escándalo de la Torre de Nesle

Hay maldiciones que, por más que uno se resista a creerlas, provocan un pequeño escalofrío en esa parte de nuestra mente que se pregunta “¿podría ser cierta?”. Este es el caso de la que cayó sobre Felipe IV de Francia, apodado “El Hermoso” (nada que ver con el que luego se casaría con Juana La Loca). Este rey pasó a la Historia, entre otras cosas, como el monarca que suprimió a la orden de los Templarios. Antes de morir en la hoguera el 18 de marzo de 1314, el último Gran Maestre de la orden Jacques de Molay había lanzado una maldición sobre los causantes de su caída, profetizando que antes de un año el rey francés y el Papa Clemente V habrían de comparecer ante el juicio de Dios, cosa que se cumplió.

Familia de Felipe IV según una pintura de 1315
Pero la maldición no acabó ahí. Los cuatro hijos del rey tuvieron matrimonios desgraciados, y con ellos acabó la dinastía de los Capetos. Por una parte, su hija Isabel (conocida como “La loba de Francia”) se había casado con el heredero al trono inglés, pero éste no le hacía mucho caso, prefiriendo la compañía de su amigo íntimo Piers Gaveston (este hecho se narra de pasada en la película “Braveheart”). Por otra parte, sus hijos Luis y Carlos se casaron con princesas borgoñonas que les fueron infieles en lo que se conoció como “El escándalo de la Torre de Nesle”. Sólo la esposa de su otro hijo Felipe fue la única que consiguió que su marido fuera feliz, aunque también estuvo implicada en el escándalo que hoy le narramos aquí. Esta es la historia del episodio que sacudió la corte francesa a comienzos del siglo XIV y precipitó la caída de la dinastía de los Capetos.

La corte de Felipe IV

Felipe IV de Francia, apodado “El Hermoso”, fue un rey rígido y severo, hasta el punto de que también se le apodaba “El Rey de Mármol" o "El Rey de Hierro". El Obispo de Pamiers, uno de sus mayores opositores, decía de él “No es un hombre ni una bestia. Es una estatua”. Como reflejo de su personalidad, su corte era austera y sobria, nada que ver con la suntuosidad de otras cortes vecinas. Este hecho posiblemente fue un factor importante en lo que vendría después.

Felipe IV "El Hermoso"
Como todos los reyes de la época, buscó una política matrimonial para sus hijos que favorecieran los intereses del reino. Así, casó a su única hija Isabel con el heredero al trono de Inglaterra, buscando acabar con las eternas disputas territoriales entre ambos reinos. Asimismo, a su hijo mayor Luis (llamado posteriormente “El Obstinado”) lo emparejó con Margarita de Borgoña, nada menos que nieta de Luis IX (más conocido como San Luis), y a sus otros hijos Felipe y Carlos (llamados respectivamente “El Largo” y “El Hermoso”) con dos hijas del conde de Borgoña Otón IV, de nombres Juana y Blanca. El rey esperaba con estas uniones que gran parte de los problemas territoriales de Francia en el oeste se solventaran.

Margarita de Borgoña
Sin embargo, ningún matrimonio fue especialmente feliz (con la posible excepción del de Felipe con Juana de Borgoña). Por una parte, Isabel se quejaba continuamente a su padre de que su marido prefería la compañía de su amigo (y más que probable amante) Piers Galveston antes que la suya. Por otra, las princesas borgoñonas, acostumbradas al lujo, ostentación y fiestas de la corte de Borgoña, se aburrían soberanamente en la más austera corte francesa. A esto hemos de unir que Luis prefería jugar al tenis real antes que estar con su esposa, y que Carlos era un hombre muy estricto y presuntuoso, lo que hizo que su matrimonio fuera aburrido. Sólo Felipe y Juana parecían ser dichosos.

El escándalo

Todo comenzó en 1313. La ya reina de Inglaterra Isabel va junto a su esposo a Francia a visitar a su padre. Los príncipes franceses les preparan una estancia por todo lo alto, con numerosas fiestas y recepciones. Tras una de esas fiestas, con espectáculo satírico de títeres incluido, Isabel y Eduardo deciden regalar sendos valiosos monederos bordados a mano a sus cuñadas y a sus esposos. Un tiempo después, Isabel descubre en otra fiesta que dos de esos monederos se encontraban en poder de dos caballeros normandos, Philippe y Gauthier D’Aunay, por lo que empieza a sospechar que existe un romance entre dos de sus cuñadas y dichos caballeros.

Recibimiento en Inglaterra a Isabel de Francia
Durante su siguiente visita a Francia, Isabel decide informar a su padre del asunto. El rey presta oídos a la acusación que lanza su hija y ordena poner bajo vigilancia a ambos caballeros. Las sospechas van tomando forma, y se constata que los hermanos D’Aunay se ven a escondidas con las princesas Margarita y Blanca. Por lo que respecta a la tercera princesa, Juana, se sospecha que pudo haber actuado de encubridora de las otras, aunque las malas lenguas no descartaban que también ella pudiera estar cometiendo adulterio. Finalmente, a primeros de abril de 1314, en la Abadía de Maubisson (donde se había retirado a meditar tras la condena a los templarios), Felipe IV hace públicas las acusaciones y ordena detener a sus nueras y a los caballeros D’Aunay. Los dos hermanos, sabedores del destino que les aguardaba, trataron de escapar a Inglaterra, pero son finalmente detenidos.

El juicio y el castigo

Los hermanos D’Aunay fueron interrogados bajo tortura y confesaron ser los amantes de Blanca y Margarita de Borgoña. Las princesas, incluida Juana (que aparentemente no había cometido adulterio), fueron arrestadas. Todos los implicados fueron acusados de un delito de lesa majestad, ya que el hecho de cometer adulterio deslegitimaba toda la línea sucesoria a partir de las princesas. Los caballeros fueron juzgados por la temida Inquisición liderada por Guillermo de Nogaret y condenados a muerte. Las princesas, al ser de sangre real, tuvieron el privilegio de ser juzgadas por el Parlamento. Sin embargo, de nada les sirvió dicho privilegio. Tanto Blanca como Margarita fueron declaradas culpables de adulterio y sentenciadas a cadena perpetua.

Rapado de pelo de Margarita de Borgoña
La única que salió airosa fue Juana, que fue declarada inocente (en gran parte por la influencia de su marido Felipe). Aun así, se ordenó que fuese recluida bajo arresto domiciliario en el castillo de Dourdan; su marido maniobró para que fuera puesta en libertad, cosa que consiguió en el año 1317. Las malas lenguas afirman que no había nada de amor en esta decisión, sino la voluntad de Felipe de conservar el Franco-Condado, territorio que Juana llevaba en la dote. Los caballeros D’Aunay, según la mayoría de las crónicas, fueron ejecutados de forma horrible el 19 de abril de 1314 en la plaza de la ciudad de Pontoise. Primero les cortaron los genitales, que fueron dados de comer a los perros. Después fueron eviscerados y despellejados vivos, para ser finalmente descuartizados. Sus restos fueron arrastrados por las calles para acabar siendo colgados de una horca.

Suplicio de los hermanos D'Aunay
Tanto Blanca como Margarita fueron rapadas y se las obligó a presenciar la ejecución de sus amantes. Después de eso, vestidas con harapos (“de tout noble atour dépouillées”) fueron conducidas al castillo de Andelys y, pasado un tiempo, al de Gaillard. El carro que las llevaba iba cubierto de trapos negros. Sin embargo, las dos princesas no sufren la misma suerte; mientras Blanca fue confinada en una celda normal, Margarita (considerada la instigadora de los adulterios) es conducida a una mazmorra en lo alto de la torre, donde estaría expuesta a la intemperie y a los fríos vientos del lugar, tal y como se narra en el romance de Geoffroi de Paris:

Et de Navarre la reine / Prise comme garce et méchine / Et en prison emprisonnée  /A Gaillard où elle fut menée / Dont le royaume était troublé” (Y de Navarra, la reina / tomada como una perra y humillada / Y prisionera / A Gaillard donde fue conducida / Pues el reino estaba turbado)

Otras fuentes, sin embargo, señalan que fue encerrada en los sótanos en condiciones insalubres.

Las consecuencias

El escándalo hizo que la salud de Felipe IV se resintiera. En noviembre de ese mismo año enfermó gravemente y murió. Le sucedió su hijo mayor Luis X, que pasó a la posteridad con el sobrenombre de El Obstinado. A consecuencia del vacío en el papado que se produjo entre la muerte de Clemente V en 1314 y la elección de Juan XXII en 1316, el rey no podía anular su matrimonio como era su deseo. No obstante, no tuvo que esperar mucho, ya que Margarita apareció muerta el 15 de agosto de 1315, oficialmente por las duras condiciones de su encarcelamiento, aunque existe la fuerte sospecha de que Luis la mandó estrangular. A esta sospecha contribuye el hecho de que sólo 5 días después se casara con Clemencia de Hungría.

Muerte de Margarita de Borgoña
No obstante, no le duró mucho la alegría, pues falleció al año siguiente. El trono fue heredado por su hermano Felipe, apodado “El Largo”, que reinó hasta el año 1322. Su principal medida fue instaurar la llamada “Ley Sálica”, que impedía a las mujeres reinar, por lo que a su muerte la corona pasó a su hermano Carlos, en detrimento de su sobrina Juana. El ascenso al trono de Carlos, apodado “El Hermoso”, trajo como consecuencia que su aún esposa Blanca fuera sacada de su prisión en Gaillard y confinada en el monasterio de Maubisson, donde tomó los hábitos y murió poco después. Carlos fallecería en 1328, y con él acabó la dinastía de los Capetos.

Juana de Borgoña
En cuanto a Isabel, “La Loba de Francia”, no tuvo mucha más suerte. Durante mucho tiempo se consideró que había estado detrás de las acusaciones hacia sus cuñadas en un intento de convertirse en reina de Francia; sin embargo, la mayoría de los historiadores descartan esta versión. Su vida no fue ningún camino de rosas, ya que además de tener que lidiar con la homosexualidad de su marido (al que se dice que asesinó con ayuda de su amante Roger Mortimer), tuvo la mala suerte de su hijo Eduardo III Plantagenet iniciara la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia. A su muerte, el 22 de agosto de 1358, acababa toda representación de la casa Capeto en los tronos europeos. La maldición de Jacques de Molay, de la que hablamos al principio de este artículo, se había consumado.

¿Y qué pinta la Torre de Nesle en todo esto?

La Torre de Nesle fue construida por el rey Felipe Augusto a comienzos del siglo XIII en la orilla izquierda del Sena, frente al viejo castillo del Louvre. En un principio se le dio el nombre de Torre Hamelin, y era una estructura cilíndrica de aproximadamente 10 metros de diámetro y 25 de altura. En 1308 Felipe IV se la compró a Amaury de Nesle. Según la tradición, los encuentros sexuales entre las primas Blanca y Margarita de Navarra y los hermanos D’Aunay tuvieron lugar en dicha torre, por lo que todo el episodio ha pasado a la historia con el nombre de “Escandalo de la Torre de Nesle”. Sin embargo, parece ser que dichos encuentros no sucedían en ese lugar, sino en otros más discretos (aunque no lo bastante, a tenor de los acontecimientos).

Torre de Nesle
La leyenda que asocia la Torre de Nesle a las infidelidades de Blanca y Margarita de Borgoña nació más de un siglo después de los hechos. En 1471, empezó a difundirse la historia de una reina de Francia que había llevado una vida de libertinaje y lujuria, que tenía los encuentros con sus amantes en dicha torre, y que después de disfrutar de ellos los hacía asesinar arrojándolos al Sena metidos dentro de un saco. La leyenda continúa diciendo que uno de esos amantes fue el profesor de la Universidad de París Jean Buridan (famoso años después por sus estudios de lógica), que había logrado escapar de su horrible destino al ser rescatado por sus alumnos.

Jean Buridan
El nombre de la reina no se precisa en la leyenda, pero muchos empezaron a imaginar que sería Margarita de Borgoña. Además, se cuenta que las indiscreciones de Buridan destaparon todo el asunto. Sin embargo, y tal y como hemos visto, el detonante de todo el asunto fueron las sospechas que Isabel de Francia le confió a su padre. Además, Buridan nació en el año 1300, por lo que cuando ocurrió todo apenas tenía 14 años, una edad demasiado joven para estar implicado en un caso así. En 1832, Alejandro Dumas y Gaillardet publicaron “La Torre de Nesle”, un drama histórico en cinco actos que aprovecha esta leyenda y pone en escena a Margarita de Borgoña, Buridan y los hermanos d’Aunay, lo que contribuyó a asociar esta torre al episodio.

Ruinas del castillo de Gaillard
El único punto de conexión entre la Torre de Nesle y los acontecimientos que hemos narrado aquí fue que Felipe V “El Largo” se la regaló a su esposa Juana de Borgoña en 1316. Sin embargo, Juana no vivió nunca en dicha torre, pues a la muerte de su esposo se retiró a sus tierras del Condado de Borgoña. Allí falleció el 21 de enero de 1330. La Torre de Nesle fue demolida en 1663 para permitir la construcción de la biblioteca Mazarino y del colegio de las Cuatro Naciones. No obstante, la fama que asociaba esta torre con las actividades libertinas de las princesas Blanca y Margarita de Borgoña permaneció en el tiempo, hasta el punto de que hacia 1847 se dio el nombre de “Torre de Nesle” a un establecimiento de mala muerte en la calle parisina de Pot-de-Fer, en el que los delincuentes seducían a las chicas de los barrios vecinos.

El Historicón

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